Hechos de la Justicia

 

 

¿ES POSIBLE LOGRAR "LA MOTIVACION EN LOS ORGANISMOS JUDICIALES[1] " DE NUESTRO PAIS?

 

Javier Ballón Sarmiento[2]


     

Nuestro homenaje al Doctor. Pelayo Ariel Labrada, distinguido abogado y ex magistrado de la hermana República Argentina, por la suerte de ser considerado su amigo y a propósito de su ultimo libro “LA MOTIVACION EN LOS ORGANISMOS JUDICIALES” República Argentina, Edición Año 2006, en el mismo quehacer de que los ciudadanos de nuestros países respeten los organismos de administración de justicia y sobre todo que cada integrante de una Sala o Juzgado, cualquiera sea el cargo que ostente dentro de la administración de justicia, asuma el reto de ser parte de una importante institución en y para la democracia de cada país.

Con motivo de las fiestas y los consabidos saludos por Navidad y el Año Nuevo  2007, se tuvo una nueva grata oportunidad de comunicarse mediante la maravilla del correo electrónico con el Dr. Pelayo Ariel Labrada, de quien ya se había tenido excelentes referencias, sobre todo al buscar información sobre la posibilidad de implantar en las Salas y Juzgados del país – a propósito de una inquietud de la única Sala Superior Especializada en lo Civil, Sub Especialidad Comercial que presidió  el Dr. Julio Martín Wong Abad hasta diciembre de 2006 – el ISO 9001, y que trataremos en otro artículo, se logró del Dr. Pelayo, recibir valiosa información que señala que es posible a nivel judicial aplicar el ISO 9001, pero requiere de Magistrados y Auxiliares decididos a ponerlo en práctica.

En el prólogo del libro que comentamos a cargo de un distinguido colega del Dr. Labrada, el Dr. Toribio Enrique Sosa, señala con toda razón:” El esfuerzo destinado a motivar no es un gasto, es una inversión. Y, como la respiración para la vida, para mantener enhiesto el anhelo de continuar y superarse.” Vale la pena señalar, que guardando las distancias y las aplicaciones propias que señalan los códigos y su propio quehacer en esa República hermana, muchos de los casos son similares en nuestro país.

  El Libro contiene 25 capítulos y un apéndice, trataremos en esta oportunidad por la razón fundamental del espacio, de hacer un breve comentario de cada capítulo y adecuarlo a nuestra realidad, en muchos casos somos conscientes que en muchos lugares de la costa, sierra y selva del país, del norte, centro y sur, realmente hay gente que se sacrifica por cumplir con las funciones encomendadas, hacer como decía un sacerdote:“el éxito de cumplir una actividad es hacerla cada día como si fuera por primera vez”[3]. Hay también, pero creemos que son menos, los que hacen las cosas del dejar hacer dejar pasar, lo realizan como algo rutinario; y otros muy pocos ojalá no hubiera uno, que creen que el cargo que ejercen es para su usufructo y aprovecharse de los demás.

En el Capítulo 1 como cada capítulo hay un título, en este señala “¿Qué se necesita para motivar?” y también cada capítulo encontraremos una sumilla:” Motivar es más un arte que una ciencia”, solamente dos cosas, una un poco de dedicación y otra mucho amor. No hay nada mejor que realizar algo que nos guste, que no sea la simple satisfacción de laborar por un sueldo o remuneración que a veces no está a la medida del trabajo que desarrollamos, menos al empeño que ponemos, pero es una importante misión que estamos cumpliendo y amor porque nadie da lo que no tiene, es otras palabras como motivas a alguien si tu no lo estas.

El Capítulo 2 “La Primera Regla”, así tenemos que “lo mas satisfactorio es hacer lo que a uno le agrada y realizarlo con conocimientos” y  agregaríamos “y con experiencia”, (el subrayado es nuestro). Generalmente en nuestro quehacer cotidiano en un juzgado u oficina administrativa judicial, cada uno asume unas funciones aunque no le guste, se trata de cumplir unas determinadas funciones para las que postulamos o nos han asignado y nos van asignar una remuneración para nuestro sustento y de nuestra familia, pero no nos han preguntado cuales de esas tareas nos gustan, cuales las tendremos que hacer por necesidad u obligación, pero que no nos son del todo agradables y cuales preferiríamos buscar la manera que lo haga otro. El autor nos señala una experiencia que podría servir en nuestros juzgados y oficinas, aquella de llevar un registro de las cosas buenas y malas, es decir algunos pueden hacer algo que le disgusta u otro que tiene dificultades, es decir que éste podría hacer lo que al otro le disgusta y viceversa, podrían intercambiar así ambos van a estar contentos.

El Capítulo 3 “El reconocimiento”, así tenemos “A mi gusta recibirlo, pero también puedo disfrutar brindándolo”. Una de las satisfacciones para los Magistrados denominados de primera instancia en la Argentina como es en el Perú (Jueces Especializados o Mixtos) como para los Jueces de Paz Letrado, es que en la segunda instancia se confirmen sus sentencias, aunque no tenemos datos exactos, es a no dudarlo un indicador de eficiencia, sin embargo, hay que reconocer que nada se ha hecho sobre el particular para reconocer este trabajo, a la par del Juez estamos seguros que todo su personal,  si se reconoce a la máxima autoridad del Juzgado, también lo están haciendo con ellos y eso eleva la moral. A veces no bastan solo palabras, hay que demostrarlo con  algo tangible, aunque no sea pecuniario. Por ejemplo cuando se conversa con el personal de Justicia Comercial, encuentra uno que su moral esta alta porque no solo sus jefes – los Magistrados – se lo dicen en cuanta reunión u oportunidad exista, sino el propio público y litigante, nos han demostrado que es posible mejorar nuestro trabajo como ellos lo están haciendo con tanta eficiencia desde hace 21 meses de funcionamiento y que es ya ejemplo en todo el país.

En el Capítulo 4 “¿Cómo hacer el reconocimiento? ¿Quien debe hacerlo?”, por ello señala el Dr. Labrada:”Algo aparentemente simple, pero que no es tanto.”  En la Gerencia General estos últimos años el Área de Bienestar tiene la costumbre de publicar a inicios de mes la relación de los trabajadores que cumplen años en ese mes indicando el día, así  se reconoce en una fecha tan importante a los compañeros de trabajo, como ellos cuando se trata de uno, ojalá esto pudiera extenderse en cada Corte Superior, no basta el día libre si corresponde – si el cumpleaños cae en sábado, domingo o feriado no se traslada a un día laborable - ya como un derecho, sino que los demás y sobre todo los superiores lo reconozcan, total se pasa mucho más de ocho horas diarias en el trabajo en general más de un tercio del día, aunque algunos como consta en provincias incluso hasta 12 horas (Juzgado Mixto de Puquio – Lucanas)

El autor señala que para el reconocimiento hay tres aspectos a tener en cuenta, el primero la forma, puede ser verbal o escrita, pública o privada, pero debe considerarse en cada caso y de acuerdo a las características del trabajador, hay formas tradicionales o no, lo peor es convertirlo en rutinario, pierde emoción y su esencia. Otro, generalmente corresponde a los superiores, por ejemplo un secretario que ha cumplido eficientemente con todo el trabajo del día, o un notificador que ha entregado todas las notificaciones asignadas, o una trabajadora del Centro de Distribución o Mesa de Partes que atiende a los abogados y litigantes como se dice con “la sonrisa a flor de labios”, su superior esta en el deber de estimularlos. Finalmente la medida y los celos en cuanto al reconocimiento, un jefe que felicita por todo y a cada rato, hace perder la esencia del reconocimiento y su carácter motivador, o siempre al mismo, cada persona y trabajador judicial tiene algo que aportar, basta estimularlo.

El Capítulo 5 trata sobre “El reconocimiento mutuo”, es decir es “un juego ingenioso, pero no ingenuo”, a propósito de lo sucedido a fines del año pasado, que muchas oficinas tuvieron una reunión por Navidad y la mayoría en la fiesta que sirvió para divertirse un poco. En la Argentina los trabajadores judiciales se reúnen en una cena de despedida del año viejo – aunque acá no será posible hasta fines del 2007, se puede buscar otra fecha: previo al Día del Juez (04 Agosto), previamente se dividieron en dos partes y cada uno de ellos debía preparar regalos sorpresa pero sencillos, algo que significara lo mas positivo realizado por su compañero el año anterior, por ejemplo a Julia, la encargada de mesa de partes, le dieron un caramelo con una tarjetita que decía ”para que sigas atendiendo con tu característica dulzura a los que lleguen a tu lugar de trabajo, en el próximo año” . Guardando distancias en el tiempo se piensa que sería una buena práctica por ejemplo para celebrar el día del trabajador judicial en Mayo, o como homenaje al día del Juez en Agosto, es decir hay que buscar una fecha especial, que permita reunir a toda la oficina.

El Capítulo 6 se refiere al “El libro de los elogios”, “algo aparentemente absurdo, que estimula y sienta bien.” Dos empleados de un Juzgado de Neuquén, con permiso del Magistrado, utilizaron un libro en blanco, a efecto de que no sirva como usualmente se pone cerca del público para recibir quejas y denuncias, sino halagos, era un termómetro del trato cotidiano, y no esporádico que se debe dar al usuario. El Dr. Labrada, señala que en el siglo XVIII, Von Goethe, el valor más alto de las letras alemanas, expresó “Trate a las personas como si ellas fueran lo que debieran ser, y usted les ayudará a convertirse en lo que ellas son capaces de ser.”

Esto nos hace recordar una anécdota en otro sector un funcionario cesó y como tal tenía que hacer sus trámites de jubilación cada vez que iba a una oficina a efectuar la consulta de su expediente al preguntar a una persona, si esta lo trataba bien o mal – de mal talante, malhumorado, etc. – preguntaba a un vecino como se llamaba el señor o señorita que lo había atendido o no atendido y lo anotaba en una libreta. Paso el tiempo y un buen día, muchos de los empleados se sorprendieron, a algunos los habían promovido y a otros los habían enviado fuera de Lima, la capital del Perú, intrigados porque se había dado ese caso, resulta que el famoso señor fue nombrado como Director de Personal y como tal aplicó las anotaciones: a quienes le habían dado buen trato, absuelto sus preguntas o inquietudes etc., los había promovido, a los indiferentes o malhumorados, etc., los había traslado fuera de Lima, eso fue hace bastante tiempo, en que en ese sector se hacían los nombramientos desde la capital del país.

En el Capítulo  7 “El autoreconocimiento” es decir “desde el “yo”, hacia el “nosotros”, el autor señala como un trabajador Ricardo, tiene un cuaderno donde anota las cosas buenas o positivas que ha realizado, un diario de buenas obras, y en la reunión mensual que se realiza en cada Juzgado  en el orden del día figuraba “Informe de las cosas destacables que ha realizado cada uno”, que mejor valoración que la que puede hacer uno de su propio trabajo. Que importante es el “nosotros” antes que el “yo”, y en nuestro servicio es ese nosotros – todos – estamos para servirlo.

Aquí queremos destacar algo que se ha visto en algunos Juzgados del país, y que fue desarrollado inicialmente en los primeros años en los Módulos Básicos de Justicia, incluso con representantes de las otras entidades (Ministerio Público y Ministerio de Justicia) mantener una constante por lo menos mensual reunión de coordinación con todos los integrantes del Juzgado o del Módulo, el quehacer de administrar justicia es un quehacer de trabajo en equipo, no se aprecia esta tendencia porque excepto el nuevo Código Procesal Penal, la mayoría de Códigos tienen muchos años de vigencia, y allí prima el verticalismo y autoritarismo, las corrientes en la administración en general eran otras y la informática no estaba tan extendida ni de tanto avance como tiene a la fecha. El autor reconoce que muchos trabajadores les gusta manejar su propio control y les será más cómodo decidir que logros merecen ser apreciados y como deben ser presentados, estimulando con ello a los demás.

El Capítulo 8 trata sobre “Pulcritud y orden en el ambiente” es decir “la armonía de la externo con lo interno, lo superficial con lo profundo”. El volumen de expedientes en un sistema como el nuestro donde todo debe estar en el expediente y en los cuadernos etc., nos hacen retroceder a más de 5 décadas cuando comenzó a utilizarse las máquinas de escribir, como sucede aún en muchos lugares del interior del país, por carencia de electricidad o tecnología, pese a los esfuerzos de nuevas PC en el Poder Judicial estos 4 últimos años, sin embargo, valgan verdades, las famosas “PC” se han convertido en máquinas de escribir, con la ventaja de que no se sufre tanto al borra ni cambiar un escrito, que puede almacenarse en el CPU, pero más allá, casi nada, a pesar que podríamos poner gráficos, trabajar con otros programas, por ejemplo poner fotos, hacer flujos, etc.

Esa costumbre del papeleo, es cultura judicial, y se está tratando de modificar  con un nuevo paradigma en el nuevo Código Procesal Penal (CPP) – pensamos que podría mejorar la administración judicial si se aplica como paralelo las novedades del CPP en las otras materias - allí esta la verdadera reforma, no la que proponen muchos rasgándose las vestiduras. 

Aquí les comentamos una anécdota, paso hace pocos meses al visitar juzgados en el Edificio “Alzamora Valdez” encontramos que en muchos de ellos, las sillas supuestamente que debían usarse para que se sientan el público y litigantes, servía como archivo con un cerro de expedientes, por lo contrario, allí, se podía tener en ese juzgado cierto orden y por tanto libre las sillas de papeles serviría para lo que debe servir se sienten los abogados y litigantes. Los archivos, vale la pena señalar es otro problema de la administración judicial, no se logra nada con quemar expedientes anteriores a los 10 años de vigencia u otras medidas, porque en muchos casos aunque no nos guste resulta Patrimonio Documental, lo cierto es que gastamos mucho en ambientes, ángulos ranurados o estantes, personal, etc. cuando esto puede usarse en otros quehaceres, pero a la cultura judicial está la cultura de la “seguridad” a mayor papeleo  muchos se sienten más seguros.

Hasta aquí, tenemos que hacernos las siguientes preguntas: ¿Es posible hacerlo en mi Juzgado u Oficina? Si la respuesta es negativa, es que más cunde la desazón y congoja que la alegría del servir y servir bien. Otra sería ¿Y cómo tengo que hacerlo? Aquí la respuesta es mediante ingenio y aplicando lo que tenemos muchos de los peruanos creatividad, recordemos que nuestra trabajo es un bien invalorable del ser humano la justicia, sin ello no habrá democracia, menos desarrollo.

El Capítulo 9 trata sobre “El cumplimiento de los horarios como elemento motivador”, para ello señala el Dr. Labrada con la voz alta y de su basta experiencia “sin gasto y con poco esfuerzo, podemos avanzar un paso hacia el primer mundo”, en principio todo lo que se hace por obligación resulta molesto, cuando esta se transforma en hábito no causa dolor si no es una rutina que se cumple insensiblemente. Por ello, si se toma conciencia de que eso se hace en cumplimiento de una noble misión, como es prestar un eficiente servicio de justicia, pasa a ser motivo de orgullo estar en un lugar de trabajo en el momento que corresponde.

El autor hace referencia en tres temas, uno el panorama es cierto que en contadas Cortes Superiores de Justicia como en Palacio de Justicia y la propia Gerencia General, hay relojes electrónicos que con el carné computarizado se pasa por una pantalla y esta registra automáticamente la asistencia, allí no se escapa nadie del control, además brinda reportes diarios y mensuales; pero al interior del país, incluso las Corte Superiores denominadas grandes además de Lima, a veces tienen el reloj mecánico o simplemente se anota la asistencia en un cuaderno. En una institución que no es del Poder Judicial, el cuaderno de asistencia, siempre la primera fila había una en blanco, una vez un supervisor preguntó: ¿Y este espacio en blanco, porqué no esta escrito? La respuesta siempre era: Es para el Jefe, Juez o Director o Funcionario Jefe de la Oficina, no importa la hora que llegue, total es el Jefe, hay que guardarle sitio, y lo9 que era peor, éste pone incluso la hora anterior a la de todos, aunque llegaba último.

Los otros, aquí hace referencia el Dr. Labrada como sucede en nuestro país, de muchos Magistrados que están incluso antes de la hora, son prestos en la atención al público cuando corresponda, entre otros aspectos que muestra ya un cambio muy importante y jala como ejemplo para los demás miembros de su Juzgado. El Dr. Labrada señala como su propia experiencia que iniciaba las audiencias a la hora fijada cualesquiera que sea el número de asistentes; nosotros como tenemos la hora inglesa ( exacta) peruana (más o menos 30 minutos más tarde) y la hora Cabana (cuando quieras e incluso no vienes) debemos desterrar las dos últimas; realmente es mucho dinero que se pierde en horas/hombre por la demora en actividades centrales, lo peor que se ha convertido en una lacra, por ello es bueno la experiencia del autor. El nuevo Código Procesal Penal, prevé que cuando se fija una Audiencia sobre todo en el Juicio oral, las partes (Fiscalía y Abogado sea Defensor o de Oficio) deben estar presentes, total si uno de ellos falla es su responsabilidad, estro podría servir de motivo importante en las otras materias, así evitamos dilaciones y dilaciones que nadie gana.

En la tercera parte señala: Nosotros y el primer mundo, allí hace referencia a una visita de colegas argentinos a canadienses, y aquellos preguntaron “- ¿Cuál es el horario de trabajo en los tribunales (Salas / Juzgados)? – De las nueve de la mañana a las cinco de la tarde - ¿Y para los jueces? – Ya le dije: de la nueve de la mañana a cinco de la tarde."

Indudablemente el cumplimiento de horarios por todos los integrantes de una organización, es un elemento motivador; por el contrario el desorden, las tardanzas cotidianas o faltas permanentes o de algunos por su condición laboral no les importante incluso faltas sin avisar, sin respetar el trabajo de los demás, en fin la falta de respeto a la puntualidad y por ende a los demás es a todas luces desmotivador.

En el Capítulo 10 el autor Dr. Labrada hace referencia “El trabajo ¿Castigo, necesidad o placer? Y a continuación se pregunta” ¿puedo decidir que mi trabajo sea un placer, y no un castigo?”. En tal sentido, señala con toda exactitud que en la antigüedad era un castigo, como  otra forma de trabajo no obligatorio era la de los esclavos, primordialmente procedentes del África. En la actualidad de ello no existe, indica que ni siquiera los condenados a trabajos forzados, padecen como se padeció en aquellas épocas.

El trabajo es una necesidad de subsistencia, recuerda el pasaje bíblico”Ganarás el pan con el sudor de tu frente”, los psicólogos recetan como una nueva medida la “laborterapia” y los médicos repudian el sedentarismo. Es a no dudarlo una necesidad física y mental, mucho se habla al respecto, pero ahora las grandes multitudes lo que reclaman con justa razón es trabajo. Señala asimismo, que la preocupación de un líder y un jefe, debe ser buscar la manera de que en sus empleados el trabajo les produzca placer, en el mejor sentido de la palabra, pero que no es imposible lograrlo. Finalmente los que tienen  cargos directivos en un Poder Judicial de cualquier país, podrán sentirse exitosos cuando logren que todo su personal desde el más humilde hasta el más alto, cuando tratan o manejan un expediente piensen internamente “Estoy contribuyendo en hacer justicia y con ello con mi país”.

En el capítulo 11 “El rol del secretario”, indicando “hacia el “vicejuez””, vale la pena señalar que el autor hace una defensa de la importante labor que cumplen los Secretarios de Salas y Juzgados, que sin embargo no es por todos reconocida, señalando que es el principal auxiliar del juez o tribunal.

Es indicar que en nuestro moderno Código Procesal Penal, ya no habrá más Secretarios de Sala Superior o Juzgado, como tampoco habrá Relatores, el sistema y su aplicación administrativa así lo exige, sin embargo, en las otras materias aún el sistema lo exige.  Estos trabajadores denominados secretarios que integran el grupo de Auxiliares Jurisdiccionales en nuestro país, trataremos de hacer algunos alcances, casi en paralelo a lo que ha expuesto el Dr. Labrada en su libro, y que se entienda que no estamos contra los Magistrados, pero es el sistema heredado. Cuando uno ha tenido oportunidad de revisar Manuales de Procedimientos de las diferentes materias, como se tuvo en su oportunidad con los Módulos Básicos de Justicia o los denominados Juzgados Corporativos4, encuentra  que por imperio de los códigos procesales o procedimentales, un 60% de la carga del Juzgado en un expediente corresponde al secretario, sin embargo, este no firma nada, preparara todo para el juez, con ello se hacen grandes cuellos de botella y lo que es peor se le quita agilidad y prontitud, ¿porque necesariamente el juez tiene que firmar una notificación si ya lo dispuso?, ¿las copias certificadas de una sentencia?,etc. etc., allí hay que trabajar si se quiere reformar la administración de justicia, el ciudadano de a pie, no entiende porque no hay delegación, si el siendo padre de familia muchas veces delega en su esposa la administración del hogar en muchas cosas sobre todo con los hijos, dado sus preocupaciones y ocupaciones en otros quehaceres, no por ello pierde autoridad.

Al referirse al  “Vicejuez”, lo está haciendo dado que significa “en ves de” o “que hace las veces de…”, el distinguido jurisconsulto argentino, hace referencia a la existencia de esa cargo y las funciones inherentes que realizan los secretarios conforme la Constitución Española, en casos de ausencia temporal del Juez, sobre todo en temas que no es posible esperar y que no es el juzgamiento en si, en último caso señala hay la posibilidad de que si esta errada la decisión del secretario, el Superior (Magistrado) la puede corregir. De allí la importancia en muchos lugares del interior del país incluso de que se dedique a los aspectos administrativos del Juzgado, es cierto que la máxima autoridad es el Juez, pero para aspectos administrativos, puede por delegación asumir el Secretario, al delegar la responsabilidad no se pierde se traslada en forma momentánea, por tanto lo que se delega se puede recuperar no es permanente, ni se pierde, cuando las circunstancias lo exijan, de allí que se convertirá en un importante elemento motivador.

En el capítulo 12 se toca un aspecto crucial,  que se siente de manera especial en la familia “no tengo tiempo”, así señala: “la motivación si está presente en todos nuestros actos, no requiere tiempo especial.” El autor hace una referencia al volumen de expedientes que en nuestro país también se da, pero además algo que en el Perú no se da y es la pérdida de inmediación con las partes y testigos, y con ello se ha debilitado el nexo con los demás integrantes del Juzgado.

El no tengo tiempo, muchas veces lo trasladamos a la vida diaria y respecto a nuestros hijos, porque nos avocamos mucho a nuestro trabajo, sea porque además tenemos que trabajar en uno  o dos lugares, en fin lo cierto es que dejamos a nuestros hijos por las mañanas durmiendo o en época de colegio con las justas y en la noche ya los encontramos dormidos, muchas veces se trabaja sábados y domingos y entonces la disculpa es “no tengo tiempo”, sin saber que estamos rompiendo el lazo familiar, que el tiempo es inexorable y que pasado unos años, ya no podremos exigirle o pedirle cosas porque ahora son más independientes que antes, en fin, hemos perdido tiempo de darles a ellos, de allí que muchos hogares la familia como sociedad básica o célula básica de una sociedad además de otros factores se va desintegrando poco a poco.

Todos los seres humanos incluyendo nuestra familia nos gusta que las cosas positivas se las exterioricen y ello levanta la moral y es fuente motivadora. Una experta Cindy Ventrice5 dice:”Una de las razones por las cuales muchos directivos están abrumados de trabajo es que deben controlar a empleados molestos y agotados […] Se puede potenciar la moral y, en consecuencia, potenciar la productividad y los beneficios. El reconocimiento eficaz lo consigue, renueva las energías y la vitalidad de la empresa…”

No se necesita mucho tiempo para la motivación, debe estar en cada unió de los actos de quien ejerce dirección y no un hecho aislado.

En el Capítulo 13 trata sobre “Predicar con el ejemplo” señalando para el mismo “Las patas cortas de la mentira”. Podemos visualizar la exposición del Dr. Labrada en varias fases, una relacionada con la sinceridad y transparencia es cierto de que es ingenuo pensar de que para dirigir un grupo humano tengamos que decir “haz lo que yo digo, pero no lo que hago”, no resulta bueno aparentar ante los demás en nuestra oficina u lograr con grandes virtudes cuando se hacen actos a escondidas o inescrupulosos, de allí que hay que enseñar y cultivar valores, por eso es importante que se cultive desde el hogar, la denominada iglesia doméstica, los valores, se parece al padre que exige que su hijo no mienta, sin embargo cuando tocan la puerta de calle o llaman por teléfono, le dice “Si es  fulano, dile que no estoy”.

Se vive una era  de transparencia, hay pocas cosas de intimidad, característica de la era de la información, que no se puede cambiar, independiente deque nos guste o no. La sinceridad debe ser el norte en el trabajo del Tribunal, así los rumores o chismes que están muy dados en nuestro medio tendrán una barrera infranqueable, se podrá destruir mentiras o falsos rumores con la verdad que es la única que vale.

Otra fase está precisada en predicar con el ejemplo, si el deseo de todos los integrantes del organismo lleguen puntualmente a su puesto de trabajo el primero que debe hacerlo es uno mismo. Nos parece muy correcta la medida impuesta por el nuevo Presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima Dr. Ángel Romero, al haber dispuesto que se abran las puertas de los edificios a las 07:45 a.m. a efecto de que los abogados y litigantes puedan estar antes de las 08:00 a.m. que se inician las labores en cada Despacho, nos preguntamos porque y encontramos lógico que si antes se abría a las 08:00 a.m. mientras se ingresaba, tomaba el ascensor y llegaba al Despacho se perdía 15 minutos promedio, con ello ya el tiempo de audiencias era de 45 minutos en una hora, ahora dependen del abogado y litigante estar antes, así también se obliga a Magistrados, Auxiliares y personal llegar antes, evitar las peinadas, se maquillen, etc., etc. y con ello perdida de tiempo. Peter F. Druke ha dicho:” Un funcionario ejerce el liderazgo con el ejemplo. Y el ejemplo más grande que usted puede dar es, precisamente, consagrarse a la misión de su organización como un medio de engrandecerlo (agregado y subrayado es nuestro) y engrandecerse, de respetarse más a sí mismo.”

Finalmente la tercera fase esta relacionada con la experiencia de la Dra. Ana María Etcheveres6 de quien haremos un breve resumen: A medida de que el auxiliar crece en su puesto de trabajo, las expectativas de su desempeño cambiaran, de allí que es importante la comunicación entre todos los empelados y su superior sea abierta, sincera y continua. Es por ello esencial que el Jefe de el ejemplo, ser y no parecer indica, nadie puede trasmitir lo que no tiene, entre una dicotomía entre nuestras acciones y lo que decimos, el mensaje que privilegia un tercero (litigantes o abogado de las partes) es el primero. Precisó las bases y valores que debe marcar el camino común de trabajo. Para ella como Jueza lo esencial era la honestidad, la lealtad. La dedicación, el compromiso con la tarea, la solidaridad y el respeto mutuo, comprometiéndose a valorizar a las personas y sus logros, se incluyo a todos con o sin jerarquía, además se dio un compromiso con todo el equipo de trabajar en forma conjunta,. Escucharlos – que tanta falta hace muchas veces en el trabajo y en el hogar – ser amable, respetuosa y cordial y exigió a los demás lo mismo para con ella y sobre todos a los usuarios del servicio de justicia.

Hasta aquí nos preguntamos ¿Es posible hacer un esfuerzo y llegar a tiempo a nuestro Tribunal u Oficina? ¿No es bueno tener tiempo para nuestros hijos y también para nuestros usuarios y con mayor razón nuestros colaboradores? ¿Cómo podemos cambiar y ser mejores, sino practicamos con el ejemplo? Cada día ¿Qué muestras de buen ejemplo he dado a mi familia, compañeros, usuarios?

En el capítulo 14   se indica ”la delegación de facultades jerarquiza a quien la recibe” en tal sentido hace referencia a una frase del Doctor y Magistrado “Juan F. Radrizzani: La confianza es el motor de toda empresa, inclusive los Juzgados”, en tal sentido, señala que es importante delegar porque ello es un factor motivador, por ello señala que aquellos jefes que dejan que no hacen nada que pueda hacerlo otro es bueno, sin embargo a veces se abusa, felizmente en muy contados casos, hay Juzgados donde el que hace todo es el Secretario y no el Magistrado, pero una cosa es delegar algunas funciones y otra prácticamente solo firmar, la idea es que debe a pesar de ello, el Magistrado o Jefe  debe permanecer en su puesto de trabajo para orientar, apoyar a su subalternos.

Se hace referencia a que solo los Secretarios en la Argentina pueden firmar el cargo de los escritos que se presentan en los tribunales, felizmente en nuestro país existe una buena  práctica con las Mesas de Partes Única o Centros de Distribución General, es decir hay una sola oficina donde se reciben los escritos, demandas y demás documentos, mejor si ellas están informatizadas, aunque hay ciertas voces que no están de acuerdo con ello, lo real es que se hace una mejor distribución de trabajo, el usuario no pierde tiempo en ir a uno u otro juzgado,  y no tenemos que en cada Juzgado exista su Mesa de Partes o Archivo, se ahorra tiempo y personal, pero claro se requiere que estén interconectados a efecto de que brinden adecuada información.

El Dr. Labrada hace hincapié en una experiencia que en algunos Juzgados del Perú se aplica el tener utilizando los medios informáticos modelos bien depurados, el purito es que debe dejarse en cada proveído, sentencia, etc., la huela indeleble de que lo hizo, siempre el temor a la inseguridad de lo que hizo, la política del cerrojo: tengo copia o lo hago en una forma diferente a pesar de que es igual el fondo y la forma incluso, creo que si hiciéramos ciertos modelos se ganaría tiempo. Ello no debe ser motivo de que no se abalice con detenimiento y en forma técnica y legal los documentos. Algo que nos de preocupación es que el autor habla de un Juzgado de Paz Letrado (JPL) de Moreno que atiende en su jurisdicción a 450 mil habitantes, en el Perú si bien no hay un estándar oficial establecido, a raíz de los Módulos Básicos de Justicia se considero que un promedio de habitantes por JPL – no sabemos si es del mismo nivel aquí que allá, pero guardando distancias – debía atender a unos 20 mil habitantes, claro que para los 27 millones de peruanos aún nos faltan unos 210 JPL en todo el país, a ese estándar debe considerarse el estándar mundial que señala como 10 mil habitantes por Juez, en el Perú se está en 22 mil habitantes, mucho mejor que hace 10 años de 32 mil.

En el capítulo 15 expone sobre ”escuchar, escuchar, escuchar” de allí que señale que “lo más motivador que se puede hacer por otra persona, es escucharla”. Hace mención a un Magistrado argentino Alejandro Lesser quien decía” el ser humano tiene una boca y dos oídos” he allí por ejemplo uno de los más aspectos más saltantes para l aplicación del nuevo código Procesal Penal en el Perú que hemos iniciado el año 2006 con el Distrito Judicial de Huaura, los juicios orales, ahora todas las audiencias y juicios de principio a fin lo tenemos grabado e incluso filmado. Realmente como señala el autor es importante recoger del personal sus sugerencias, pero es bueno también que ellos reconozcan la experiencia y formación del Jefe o líder de lo contrario sería un diálogo de sordos.  Para lograr completar adecuadamente este tema señala la necesidad de cultivar como una buena costumbre las reuniones, algunos dicen que es tanta la carga procesal que no les da tiempo para ese tipo de reuniones, pero olvidan de que el ser humano es un ser social y por tanto, esas reuniones aunque aparentemente pierden tiempo ganan más en coordinar el trabajo ,distribuir mejor las tareas, buscar salidas a una crisis emergente de papeles y más papeles, porque por sobre todo el trabajo es también una familia, pasamos ocho o más horas en ella, aquellos que no ven como un trabajo en equipo se han equivocado de trabajo. Para que las reuniones no sean una pérdida de tiempo, sugiere el autor  que deben organizarse, no improvisarse, tenga un objetivo específico, los temas u orden del día conozcan por lo menos con 2 días de anticipación y se fije un horario de inicio y uno de término, esto es muy importante así se evita discusiones que dilatan el tiempo y por tanto se pierde tiempo. Una buena experiencia y que realiza una Magistrado argentina la Dra. Susana Brianti es reunirse por lo menos una vez al año con su personal fuera del horario, claro que sería mejor si por lo menos es semestral. Muchas de las cosas dichas se aplica en la administración privada, el gran problema es la administración pública es que es muy rígida casi no hay flexibilidad, hay que cumplir normas y reglamentos, entre otros.

En el capítulo 16 habla de “la precisión de los pedidos” señalando que debemos “colocarnos en el lugar del otro y luego oír lo que decimos”, dar órdenes no es tan fácil como parece, a menudo pensamos que hicimos un pedido, cuando no lo hemos realizado, creemos que el otro no nos ha entendido, pero ni siquiera tenemos la seguridad de que haya oído, por ello a veces es mejor en poner en un papelito en forma breve lo que deseamos se haga, así no hay confusión ni olvido. Pero si ello es  importante lo pero son las demandas y pedidos de la gente y en especial en la administración pública, recordamos que en una época había tal error en las famosas solicitudes, la sumilla decía una cosa y el cuerpo del pedido otro, en un sector se encontraron 257 tipos de  solicitudes con más de 180 variables (datos) a las finales se convirtió en un solo formulario y con 12 variables, desde hace más de 11 años se viene aplicando en ese sector. En el Poder Judicial se hizo una propuesta hace años, igual para la parte administrativa pero no prospero, ahora se ha elaborado otra para la parte de las demandas excepto en materia penal, esta en proceso de consultas, pero será un importante avance con sistematizar los pedidos y darle un  orden lógico primordialmente conforme el Código Procesal Civil. Se hace mención a un especialista Martín Erralde (“Convencer con la palabra” el arte de persuadir) la comunicación cara a cara de allí la necesidad de atención a los abogados y litigantes por los Magistrados como se da en el país y que en provincias incluso va mas allá de una simple hora, es son 3 componentes que inciden en distinto grado en la recepción e interpretación del mensaje ”la palabra o contenido 7%; el tono de voz: 38% y el comportamiento verbal 55%”.

En el capítulo 17 trata sobre “la magia de los objetivos concretos” allí señala que  “vivir, es algo más que respirar”, el gran problema en nuestro trabajo es tomarlo como una cosa rutinaria, allí se pierde la esencia de tu formación profesional, experiencia y sobre todo el fin de servicio, se toman las demandas o pedidos como algo normal, rutinario, quienes han laborado en oficinas de personal, saben que eso mata su trabajo y se convierten en seres humanoides o robotizados, cada expediente tiene detrás una vida, angustias, esperanzas, en fin es algo más que un papel escrito. Se puede reducir en nuestros Juzgados los tiempos entre la presentación de una demanda y la sentencia, creemos que si, una prueba de ello lo han dado los juzgados comerciales que un proceso antes de su funcionamiento demoraba como 400 días y lo han están haciendo hasta en 120 días, sin necesidad de cambiar Códigos, promulgarse nuevas leyes, etc. etc. sólo con fuerza interior, deseo de mejorar las cosas y sobre todo mística para cumplir los objetivos trazados, mejorar el servicios, otro aspecto era de los remates antes se demoraban 36 meses ahora máximo 6 todo el proceso, tampoco se necesito mucho cambio, lo importante es trabajar en equipo, trazarse objetivos no necesariamente por juzgado pueden ser por grupo: piso, módulo etc.  Y fundamentalmente ir evaluando, hay que hacer seguimiento, en este caso nada mejor que internamente, es decir no esperar que venga de la Corte o de la Oficina de Control, no nos olvidemos que el control es uno de los principios de una buena administración.  Por ejemplo fijarse a nivel Distrito Judicial y por provincias estándares de rendimiento, lógicamente si se cumplen las metas previstas o exceden más se debe estimular. Una buena práctica y un objetivo inmediato sería  por ejemplo además del inventario detallado de expedientes, lograr concluir los más antiguos, generalmente estos se van dejando por lo pesados – gruesos – complejos, etc. Pero no vemos que eso daña la imagen interna. Tenemos que fijarnos objetivos alcanzables y mesurables dice el autor y con el coincidimos, lo contrario será buena intención y no basta.

En el capítulo 18 trata sobre “la valoración como persona” , en lo que podemos señalar “algo más que un “recurso” o un “agente”. Mucho más que eso.” El Dr. Labrada cuenta que cuando ingreso al Poder Judicial de su país, se preocupó en los primeros días de hacer entrevistas con el personal a su cargo e incluso los visitaba en sus domicilios, que raro nos parece que el jefe nos visite, pero ello lleva a cierta familiaridad y ¿acaso no es una familia el centro de trabajo? Como se dice se sueltan, se dieron cuenta que los valoraba como persona. “Su interés por la vida personal y profesional de sus empleados, es un verdadero reconocimiento”, claro que no estamos pidiendo que lo haga un Presidente de la Corte con todos los Magistrados y Auxiliares, pero por lo menos con los más cercanos. Esta experiencia sucedió en un Colegio al visitar a las casas de los alumnos de un determinado salón, allí aprecia uno como vive cada chico, sus angustias, sus carencias, aspiraciones, etc. Al final se amplio el circulo de amistad, cuando ese docente se caso, uno de sus alumnos que tenía orquesta y toda su familia compartieron su alegría de su nuevo estado, tocaron para ellos. El año pasado en la Gerencia General del Poder Judicial se hizo una  importante experiencia, los hijos de los trabajadores visitaron a sus papas o mamas y vieron donde trabajaban, una experiencia inigualable para los niños, sabían donde y que hacían sus padres, para los padres porque sus hijos veían de cerca el trabajo de sus padres, no les venía a cuento y para los compañeros de trabajo que no teníamos hijos en edad escolar , era o un recordar o un sentirse muy bien, por algo hay una frase bíblica “Dejad que los niños vengan a mi”, que bonito sería instaurar un Día de la Familia Judicial y estamos seguros que no sería perderlo sino ganar mucho, porque esa experiencia queda en los niños de por vida.

En capítulo 19 “el sentido de pertenencia” lo que es mejor “trabajar “con la camiseta puesta”, indudablemente esto es algo básico y se da en algunos en nuestra institución,  felizmente los menos son pocos, si bien hay un dicho que dice “por mi mejoría mi casa dejaría” lo real es que si esa no es muy significativa, generalmente nos quedamos en ella, esto se nota en los Magistrados y Auxiliares Jurisdiccionales en los pueblos más alejados del país, el orgullo con que trabajan y se siente de la institución, algunos cuanto ha habido concurso han optado por ejemplo irse al Ministerio público, pero los que están allá lamentan o se apenan el cambio, lo importante es querer lo que hacemos y hacerlo bien. Según el Dra. Labrada en las empresas privadas el sentido de pertenencia es menor, 32% de su personal quiere cambiar de empresa y en Europa en 1998 estimaba en 40%.

El capítulo 20 trata sobre “los estímulos materiales y los espirituales” , en tal sentido, “el dinero del sueldo se gasta rápido. El reconocimiento perdura,  tenemos que reconocer que hay en la administración pública del país un embalse de remuneraciones, desde hace varios años, no juega en ella la famosa clasificación de cargos y su equivalencia remunerativa, se dice que la economía está mejorando, pero aun hay desempleo y sub empleo esto último porque desde hace varios años, salvo algunos pequeños aumentos o la nueva modalidad “por única vez” los profesionales ganan como técnicos entre otros. No basta por supuesto, ya que los salarios  y prestaciones no motivan – aunque creemos que si – pero su falta causa insatisfacción, espinoso por ejemplo que un derecho bono por tener más de 5 años y corresponderle de su pase de plazo fijo a indeterminado, se tenga que negociar a nivel sindical, si es un derecho que la ley consagra, porque otros si lo tienen, no se señala que a igual cargo igual remuneración, esta distorsión debe suprimirse.

En el capítulo 21 se señala ”el miedo,¿elemento motivador?” por ello dice ”la tentación de utilizar el látigo” tradicionalmente en los niños los padres o lo asustan con el “cuco” o le meten miedo al niño para que algo, esto no es bueno crea una distorsión en su personalidad y sus consecuencias son en el futuro, lo mismo debe decirse en el trabajo, aunque a veces da ganas de darle a algunos un martillazo, simplemente hay que sentirse orgulloso de cumplir o colaborar con la “función justicia” como señala el autor que reconoce estar trabajando en un ambiente agradable, confraternal, donde es querido, respetado y valorado, pero hay que ganárselo, sea jefe o subalterno. Señala con razón que el miedo impulsa hacer cosas, pero valgan verdades pero crea stress y esto es malo.  

En el capítulo 22 de los 26 que contiene en libro trata “el trabajo en equipo”, dice “René Favaloro “Hace tiempo que hemos cambiado el “yo” por “nosotros”,  eso es cierto, han pasado más de 86 años desde que se impuso la teoría taylorista del operario que hacía una tarea simple y repetitiva, y aunque este tema lo hemos tratado con otros creemos que es importante insistir del trabajo en equipo, acaso cuando mencionan un Juzgado o Sala hablan de tal o cual magistrado, no hablan de de todos los que trabajan allí, por eso cuando se conversaba con los Auxiliares Jurisdiccionales y Administrativos de Comerciales, como en muchos lugares de provincias, se les decía que bastaba que uno de ellos coimeara actos indebidos, coimeara o recibiera alguna por muy pequeña prebenda que sea, lo negativo involucraba a todos y no hay peor herencia e imagen que dejar eso a nuestros hijos. Podemos poner un cartelito en cada dependencia que diga: “Nada, ni siquiera la tecnología más avanzada, es tan formidable como un grupo de personas que trabajan con entusiasmo para alcanzar una meta común” y agregaríamos impartir justicia o contribuir bien para que ella se imparta.

En el capítulo 23 se trata de “la capacitación autogestionada”, es decir “saber que es lo que estoy haciendo, es una manera de sentirme más cómodo en mi trabajo”,  en educación se dice ”cada día se aprende algo” y eso es verdad, a veces no necesariamente como el esfuerzo que realiza el Dr. José Antonio Neyra Flores con la Escuela de Auxiliares Jurisdiccionales, como dijo en estos días con tan poco fondos que hasta el Director tiene que dictar clases, pero es una forma de nutrirse; de allí que en muchas universidades el rector y vice - rectores dicten clases unas 6 horas es suficiente, esta en contacto con sus alumnos, con mayor razón los jueces, y esa es una buena práctica aún no laboren en universidades. Así como es bueno aquel funcionario o Magistrado que ha laborado desde amanuense como se decía antes o técnico hasta lo que ha llegado ahora,. Conoce cada cargo y sus funciones, también es bueno no por estar en cargo alto – la caída es mayor – no retornar de vez en cuando a un cargo menor. Como dice nuestro amigo el trabajo diario dignifica, magnífica oportunidad para la capacitación. Un alumno aprende 10% de lo que escucha, 15% de lo que ve, 20% de lo que ve y escucha, 80% de lo que experimenta activamente y 90% de lo que enseña a otro. Ud. amigo lector en que grupo está? Proverbio chino: ”Lo que se escucha se olvida. Lo que se ve, se recuerda. Lo que se hace, se aprende. Explican una práctica que puede darse en nuestros juzgados, siempre hay que buscar tiempo: 2 veces al mes 1 horas de charla por cada personal del juzgado, no basta el Juez sino los demás, cada uno tiene conocimientos y experiencia, lo que se necesita voluntad y prepararse.

En el capítulo 24 tendríamos “la difícil tarea de motivar a los superiores”, así se dice “las cosas difíciles llevan mucho tiempo, las imposibles pueden tardar un poco más. Toribio Enrique Sosa”, muchas veces el problema son los jefes, o porque no son preactivos, no les gusta “tener problemas”, están más tranquilos solo con lo que les piden” e, fin hay diversas razones, ojo que no estamos señalando solo enunciándolo. El Dr. Labrada señala que consultó a un psicólogo laboral, no ven muchos toman esta profesión como para locos y prefieren rumiar sus problemas a consultarlo a expertos. Cuando una presente cosas que no es para provecho propio y aquí entendemos familiar, sino que abarcara a más hay que tener paciencia y no perder la esperanza, si era buena idea pasara cierto tiempo pero se atenderá. 

Nos da 9 consejos:

a) Hay que saber que no basta con tener una buena idea, porque además es bueno estudiar el terreno y planificar una estrategia;

b) No le quite el protagonismo al superior, siempre querrá al final aparecer que él lo hizo, lo pensó inclusive, lo contrario a veces es que esta perdiendo autoridad;

c) Demuestre la ineficiencia de lo viejo y las ventajas de lo nuevo, es decir “la experiencia ajena es la más barata”, muchos serán los detractores, pero que importa si al final vamos a ganar, lamedor es cuantitativa, sino de tiempo al tiempo y vera, otra converse con algún amigo y tal vez le guste y aplique allí su idea, entonces va rodeando que al final se extienda para todos, que importa donde comienza, sino que se haga;

d) Lo dicho, hay que conseguir aliados, siempre hay gente que desea mejorar su trabajo, la imagen de la institución, si no es para ti sino para miles de personas, es importante  siempre habrá 3 posiciones: pocos desearan hacerlo, muchos serán los indiferentes y el resto los criticones, contrarios, se quejan pero no hacen nada, los primeros son lo mejor, y después ganarse a los segundos, con ello los terceros o lo hacen o quedan de lado;

e) Tenga siempre presente el “costo” del cambio, no sólo monetario, hay que estar preparado a todo lo que viene incluso un nuevo aprendizaje;

f) En algunos casos hay interés de hacer pruebas piloto, nosotros creemos que en algunos casos vale esta forma de trabajo, siempre que la prueba o permita extenderlo.;

g) documente los avances, un diario de los avances y dificultades esto es básico, la memoria es frágil;

h) Armarse de mucha paciencia, aquí como se hablo antes es una gran verdad, muchos cambios en otro sector demoró 5 años y alguno diría en nuestro caso toda la vida republicana, imagínense el reglamento de Jueces de paz (no letrado) fue aprobado el año 1854, hace 153 años, solo vale el primer artículo pero aún no ha cambiado, y así tenemos miles de leyes y no hay una limpieza legal, como dice otro dicho no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista, aunque algunos logran tener más de 100 años de edad; e 

i) Perder la batalla no es resultar vencido en la guerra, tus propuestas esta vez no te harán caso, no has perdido, espera un tiempo o año e insiste, alguna vez se darán cuenta que tenías razón.

Finalmente, en el capítulo 26 (el 25 es una opinión personal) “el fina del comienzo” señala que nunca terminará la tarea de motivar, ¿Hacer o no hacer ¿ es el dilema, pequemos por hacer y no por el contrario. Platón dijo” lo mejor es enemigo de lo bueno” pero sobre todo quien tiene miedo de errar no hace, porque es la manera más cómoda de evitarlo.

Nunca terminaremos de pensar en la necesidad de motivar en nuestras dependencias, sobre todo en las que les corresponde administrar justicia, lo importante es no desmayarse e insistir con uno mismo, hay que poner ganas en hacer las cosas, porque es insistir con el futuro del país.

Lima, a los 472 años de la fundación de la ciudad de Lima, capital del Perú, 18 de enero del 2007.

 


 

NOTAS:

[1] Entendemos que al autor del libro, al hablar de organismos judiciales, se refiere a Salas Superiores y Juzgados (Especializados o Mixtos, Paz Letrados y Paz)..

[2] A título personal, Coordinador del Área de Estudios de la Sub Gerencia de Estudios y Proyectos de la Gerencia de Planificación de la Gerencia General del Poder Judicial del Perú. E-mail: jballon@q  pj.gob.pe.

[3] 14 Diciembre de 1994, Monseñor Octavio Casaverde Marín, Párroco de la Iglesia Santísima Madre, a propósito de la designación de Ministros Extraordinarios de la Eucaristía.

[4] Este término que en el Perú se aplicó como semejanza de los Juzgados de California, y tuvo su negativa aplicación en la década pasada, ha retomado su verdadero sentido administrativo de justicia al existir en el Ministerio Público en Huaura las Fiscalías Corporativas, que significa fiscalías que trabajan en grupo.

[5] Citada por el Autor su libro se llama ¡La remuneración no es todo! Pág. 25 Edit. Empresa Activa, Año 2004 Argentina.

[6] Citada en su obra “La Dimensión Humana y la Inmediación, como motores de la Gestión Judicial”,2005


 

 

HOME