Hechos de la Justicia

 

 

GERENCIA POR INERCIA

Ing. Miguel Guzmán Yupanquiµ


     

            Hace unos meses atrás, al término de las clases del sábado por la tarde de la maestría que cursábamos en la Universidad Villarreal, caminaba con un amigo, Ricardo, por el Jirón de la Unión y reflexionaba sobre un pensamiento recurrente ¿Cuáles eran las razones por las que el sector público tenía tan mala imagen? Al final luego de una de esas largas caminatas que acostumbrábamos hacer, concluimos que quizá la principal razón, es la forma como llega la gente al sector público. Y en esto creo que para todos nosotros está claro que el subsistema de reclutamiento y selección es el que falla, la razón: la constante intromisión política en la contratación de la gente del partido gobernante y cuando no la familia, los íntimos y amigos de los nuevos funcionarios.

Entonces en este sistema, que ya de por sí requiere una sacudida urgente, los que van ganando las elecciones nos traen gente sin la debida idoneidad. Lamentablemente, la respuesta que ha tenido el Estado frente a esta problemática ha sido siempre sacar gente (con evaluaciones o a través de la gestión de solamente contratos temporales, entonces así no me hago problemas, ¿verdad?). Pero en síntesis nada de desarrollar o reubicar a lo que ya tenemos, que sería lo más indicado, tarea que es de competencia de los profesionales de RRHH. Excepciones las hay, pues en algunos casos ingresa gente muy competente pero, frente al sistema institucionalizado poco es lo que se puede hacer si no encuentra un fuerte apoyo político de lo que denominamos las  vacas sagradas[1] de la administración pública.

Otra conclusión a la que llegábamos con Ricardo es que en el estado se da un fenómeno particular al que denominamos la "Gerencia por Inercia".

Y esto se debe a que, mal que bien, algunos de nosotros empujamos los sistemas administrativos. Los funcionarios que van pasando (léase nombrados de "alguna manera") nos permiten hacer alguna gestión, pues es la propia inercia del sistema que, gracias a gente como todos ustedes, funciona, y por ende el Estado se mantiene en movimiento[2]. Prueba de ello el Perú estuvo durante cerca de 10 días en noviembre del 2000 sin Presidente ni Congreso y las instituciones del estado siguieron funcionando hasta mejor según algunos analistas anarquistas.

Intercambiando ideas con un reconocido consultor de gestión pública,  llegamos la conclusión de que en el servicio civil no interesa qué capacidad de liderazgo puede tener  un funcionario con poder de decisión, en primer lugar, por que los gobiernos de turno, consideran innecesario este liderazgo por cuanto no pierden nada, al designar personas sin capacidad ni conocimiento del cargo que van desempeñar. Al contrario quedan bien con estas personas que de pronto, prestaron apoyo en la campaña o que pusieron dinero para la campaña, total es un dinero que no le cuesta al gobierno, sino a toda la población.

En consecuencia, al no tener conocimiento ni experiencia en gestionar los recursos del Estado, especialmente en lo que se refiere a recursos humanos, se convierten en sapátras  que realizan todo tipo de tropelías por que se sienten respaldados por el poder de turno. Y luego tenemos la Administración Civil, tal conforme esta actualmente es decir ineficaz e ineficiente y en algunos casos con elementos corrompidos moralmente.

Indudablemente existen excepciones dentro del servicio civil puesto que hay profesionales probos y honestos que están esperando su oportunidad de servir al país con eficiencias y eficacia, ojalá que tengan una oportunidad. Pero también hay profesionales probos y capaces que tienen miedo de asumir responsabilidades  en la gestión administrativa, y no los culpo por sus temores.

Por experiencia propia, se que es una decisión difícil el asumir responsabilidades de gestión, porque esto implica el ganarse enemigos y muchas veces truncar tu carrera profesional dentro de la entidad. Incluso por esta razón se veta al servidor para los ascensos, en el Perú esto se llama “estar en el congelador”.

En el  Capitulo VI de “El Príncipe”  de Niccolo Machavelli  (1513), se presenta el caso en la siguiente forma.

“Nada  hay más  difícil de llevar a cabo, ni de éxito tan dudoso, ni más peligroso de manejar que iniciar  un nuevo orden de  cosas. Porque  el reformador tiene enemigos en todos los que medran con el viejo orden y cuenta sólo con tibios defensores entre quienes  se beneficiarían  con el nuevo orden  en parte  al temor  a sus adversarios, quienes  tienen  las leyes en su favor, y en parte a la incredulidad de la humanidad, que no lo haya experimentado  en carne propia. De aquí que, en cada oportunidad que tienen de atacar al reformador, sus  opositores lo hacen  con celo de fanáticos y los demás sólo lo defienden a medias,  de modo que corre un gran peligro entre ellos”


 

NOTAS:

µ Unidad de Capacitación. Área de Desarrollo de Personal y Bienestar. Gerencia General del Poder Judicial. E-mail: mguzpan@yahoo.com.mx.

[1] Vacas Sagradas.- Personas que sin importar su formación o nivel jerárquico dentro de la institución o entidad gozan  por sus vínculos familiares y/o políticos de  privilegios y de poder decisión, que les permite en forma invisible  por convicción, suposición, práctica, estrategia o sistema anticuado generalmente e el cambio e impide y/o inhibe responder a las nueva oportunidades de la organización a fin de mantener su status quo.  

Definición inspirada del libro “De las Vacas Sagradas se hacen las mejores Hamburguesas”, Robert Kriegel y David Brandt.

[2] Ley de Newton.- Según Galileo “Un cuerpo se mueve y continuará en movimiento a menos que una fuerza sea aplicada y le obligue a detenerse”. Fue Newton que desarrolla el concepto de Inercia determinando que, en ausencia de fuerzas externas, un objeto en reposo permanece en reposo, y un objeto en movimiento permanece en movimiento, quedando en movimiento rectilíneo y con velocidad constante, Esta propiedad de un cuerpo que se resiste al cambio se llama inercia. Aplíquelo usted amigo lector es física pura.


 

 

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