Hechos de la Justicia

 

 

MANIPULAR A LOS HIJOS PARA EJERCER VIOLENCIA

Alejandra Palacios Banchero*

 


     

El Síndrome de Alienación o Alejamiento Parental (SAP) es una forma muy grave de abuso emocional considerado como maltrato por negligencia sobre los menores.

Definido por Richard Gardner en 1985 y la American Journal of Psychology (2001), se trata de un trastorno o conjunto de síntomas presentes en un niño, que resultan del proceso por el cual un progenitor manipula, transforma adoctrina o programa (lavado  de cerebro) al hijo mediante distintas estrategias, para que este denigre y rechace injustificadamente al otro padre. Para que el Síndrome esté presente, el hijo tiene que dar su propia contribución en la campaña de denigración del padre alienado o rechazado..

Este trastorno se ha hecho más evidente en los últimos tiempos, por las controversias cada día más numerosos, sobre custodia, alimentos, régimen de visitas sobre hijos de padres divorciados, separados o producto de relaciones  extramatrimoniales. Sin embargo también se puede presentar en familias que conviven juntas con graves conflictos de pareja.

Son tres los elementos esenciales para que esté presente este Síndrome en el niño: (1) rechazo o denigración hacia un padre que llega al nivel de una campaña; es persistente, no es solamente un episodio ocasional. (2) El rechazo está injustificado, el alejamiento no es una respuesta que pueda ser razonable a los comportamientos del padre rechazado. En los casos más típicos, el padre victimizado sería considerado por la mayoría de los investigadores como un padre normal, cariñoso y como mucho, con moderadas reservas en su capacidad parental.   (3) es  el resultado de la influencia del otro padre.

En la mayoría de los casos, donde son varios los hijos, la manipulación se extiende a todos ellos con el fin de que hagan un frente común hacia el progenitor rechazado.

Cuánto más tiempo pase el progenitor manipulador con su hijo, más tiempo tendrá para desarrollar su campaña de injurias y desacreditación. Esta campaña de denigración y rechazo por parte del hijo la recibe el progenitor con gran estupor y luego con gran frustración e indefensión,  especialmente cuando la pareja está involucrada en procesos judiciales y estos son engorrosos y lentos. Situación que le crea al progenitor victimizado, la sensación de no encontrar los medios para parar esta manipulación.

Lo más característico del Síndrome  es la exageración de las más mínimas deficiencias y debilidades del padre rechazado, que suele extenderse a todo el entorno del progenitor (abuelos, padres, tíos, primos, amigos, vecinos, nueva pareja). El progenitor que está "programando" al niño provoca la destrucción del vínculo entre el otro progenitor y el niño; destrucción que, desafortunadamente, durará probablemente toda la vida.

En los casos que al niño se le sugiere que podría haber sido sugestionado o manipulado, se defiende afirmando que siempre ha pensado así y que nadie le ha dicho lo que tenía que decir o pensar. Suele considerar al progenitor alienador como una persona sin defectos, sin tacha,  una víctima vulnerable a la que tiene que defender.

No es raro que entre las diferentes argucias que el progenitor alienador utiliza en su campaña de denigración, cree alianzas e involucre también a su propia familia, a vecinos, amigos y hasta autoridades.  Pueden surgir inclusive, denuncias falsas,  ideas de  daño y persecución , inclusive de peligro de rapto y muerte, provocando en el niño, con esta actitud,  retraimiento e incomunicación con sus vínculos afectivos, hasta llegar a aislarlos y convertirlos en rehén del propio padre o madre alienador (a).

     Todas estas conductas manipuladoras van generando en el niño la falsa creencia que todo cuanto relata el padre o la madre alienador/a es efectivamente cierto, por lo que se va creando un sistema de creencias subjetivas producto de una inculcación maliciosa sostenida en contra del otro progenitor.

     El Síndrome de Alienación Parental tiene graves consecuencias en la capacidad afectiva, emocional y relacional del niño.  La intervención en estos casos es muy complicada, pues si ésta es efectiva, el menor tendrá que enfrenarse a un fuerte sentimiento de culpa por ser parte de la campaña injusta,  denigrante y rechazante hacia  uno de sus padres y por el otro, tiene que reconocer que la persona en la que confiaba ciegamente y a la que protegía, su propio progenitor, lo ha utilizado.

Se señalan las siguientes como conductas manipuladoras para  alienar al  hijo y sabotear su relación con el otro progenitor:

  • Obstaculizar o valerse de cualquier medio para impedir las visitas del padre o madre a los hijos.

  • Organizar varias actividades con los hijos durante el período que el otro progenitor debe normalmente ejercer su derecho de visita.

  • Impedir que el otro progenitor ejerza el derecho de convivencia con sus hijos. Irse de vacaciones. trasladarse a otro lugar sin los hijos o no poder ocuparse de ellos por alguna razón y dejarlos con otra persona, aunque el otro progenitor esté disponible y voluntario para ocuparse de ellos.

·        Rehusar pasar las llamadas telefónicas a los hijos. Interceptar el correo y los paquetes mandados a los hijos.

·        Reprochar o culpar al otro progenitor el mal comportamiento de los hijos.

·        Desvalorizar e insultar al otro padre en presencia de los niños y en ausencia del mismo.

·        Amenazar con castigo a los hijos si se atreven a llamarle, a escribirle o a contactarse con el otro progenitor de la manera que sea.

·        Ejercer e implicar al entorno familiar propio (nuevo cónyuge, abuelos, tíos...) en el lavado de cerebro de los hijos.

·        Manipular y alenear a los hijos en contra de los familiares del otro progenitor.

·        Ridiculizar los sentimientos de afecto de los niños hacia el otro progenitor. Premiar las conductas despectivas y de rechazo hacia el otro padre.

·        Decirle a los hijos que la ropa, que el otro progenitor les ha comprado, es fea, y prohibirles  ponérselo.

·        Rehusar informar al otro progenitor a propósito de las actividades en las cuales están implicados los hijos (partidos deportivos, actuaciones teatrales, actividades escolares...)

·        Premiar las conductas despectivas y de rechazo hacia la familia del otro padre.

·        "Olvidarse" de avisar al otro progenitor de citas importantes (dentista, médico, psicólogo...)

·        Tomar decisiones importantes a propósito de los hijos sin consultar al otro progenitor (elección de la religión, elección de la escuela)

·        Impedir al otro progenitor el acceso a los expedientes escolares y médicos de los hijos

·        Aterrorizar a los niños con mentiras e injurias respecto de la figura del padre ausente, insinuando o diciendo abiertamente que pretende dañarlos, abusar de ellos,  alejarlos o raptarlos,  darlos en custodia a otros e inclusive matarlos.

·        Presentar falsas denuncias de abuso y violencia (generalmente física y/o sexual)  ante autoridades policiales, tribunales de justicia,  para separar a los niños del otro progenitor.

·        Intentar cambiar los apellidos de los hijos (no necesariamente de manera oficial)  para que pierdan o se acostumbren a no dar el apellido  del otro progenitor.

·        Cambiar de domicilio, con el único fin de destruir la relación del padre ausente con sus hijos.

·        Presentar al nuevo cónyuge a los hijos como el nuevo padre o madre...

·        Manipular , sugestionar o utilizar a los hijos con el objeto de obtener beneficios  económicos y/o sociales extraordinarios.

Esta conducta manipuladora probablemente se deba a algún trastorno de personalidad presente en el progenitor alienador y a sentimientos de venganza o la persecución de intereses y/o ganancias económicas y/o sociales extraordinarias.

Cuando estamos frente a disputas  que involucran a los hijos, en los que se observa alejamiento y rechazo a uno de los progenitores, es importante plantearnos el interrogante si estamos frente a un caso de manipulación del otro progenitor o de un rechazo  con justificación.  Especialmente cuando se tiene por costumbre que la custodia la ejerza la madre pues hay la creencia que los “hijos deben quedarse con ella“.

 

Referencias

American Journal of Forensic Psychology ,volume 19, issue 23, 2001/31.

Brandes, j., Síndrome de Alienación Parental.  the new york law journal - 26 – 03- 2000

Gardner,R.A., The Parental Alienation Syndrome (2d edition) addendum i (1999).
Martinez, P… Qué es el Síndrome de Alienación Parental  o SAP. Artículo Web.


 

NOTAS:

*Psicóloga Clínica y Comunitaria. CsP 0360. alepsicon@yahoo.com

 


 

 

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